Hay dinero público para startups que la mayoría de fundadores no pide porque no sabe que existe, o lo pide en el orden equivocado y pierde meses. Aquí tienes qué familias de ayudas hay, en qué orden conviene ir a por ellas y qué te van a exigir en cada caso. Dentro de la plataforma, el mapa de programas y el seguimiento de cada expediente.
Organismos como ENISA prestan sin pedir aval personal y valorando la viabilidad del proyecto. No diluyen, pero hay que devolverlos: exigen sociedad constituida y cuentas defendibles.
Cambian por comunidad y van por convocatoria con plazo. Suelen ser las más accesibles al principio y las que más se pierden por enterarse tarde.
Estatales, orientados a desarrollo técnico. Piden documentar el componente innovador de verdad, así que llegan cuando ya construyes algo.
Tarifas reducidas de Seguridad Social y bonificaciones al darse de alta. Es lo primero que se puede aprovechar y casi nadie lo optimiza.
A grandes rasgos hay cuatro familias: préstamos participativos de organismos públicos como ENISA, que no piden aval personal y se conceden por viabilidad del proyecto; ayudas y subvenciones autonómicas, que cambian por comunidad y suelen tener convocatorias con plazo; programas estatales de innovación como los del CDTI, orientados a desarrollo técnico; y bonificaciones y tarifas reducidas de Seguridad Social al darse de alta. Cada una tiene requisitos distintos y no todas se pueden combinar.
Lo primero es lo que no exige facturación ni antigüedad: bonificaciones al alta y ayudas autonómicas de creación de empresa. Después, cuando ya hay sociedad constituida y algo de tracción, los préstamos participativos tipo ENISA, que suelen exigir cuentas y un plan defendible. Los programas de innovación llegan al final, porque piden un componente técnico documentado. Pedirlo al revés es la forma más común de perder meses.
No, y conviene decirlo claro. La plataforma te orienta sobre qué programas encajan con tu situación y te deja llevar el expediente de cada uno con su estado, sus fechas y su documentación en un mismo sitio, para que no se te pase un plazo. La solicitud la presentas tú, y para las ayudas complejas merece la pena un gestor especializado.
Depende del programa. Las bonificaciones de autónomo y algunas ayudas autonómicas de creación funcionan antes de tener sociedad. Los préstamos participativos y casi todos los programas de innovación exigen sociedad constituida y, con frecuencia, cuentas cerradas de un ejercicio. Por eso constituir es una etapa del camino en sí misma y no algo que se despacha al final.
Porque la financiación pública es lenta: entre convocatoria, resolución y desembolso pueden pasar muchos meses. Si te quedan cuatro meses de caja, una ayuda que resuelve en ocho no te salva. Saber tu fecha límite real es lo que te dice si la vía pública llega a tiempo o si necesitas ingresos antes. Puedes calcularlo gratis y sin registro en nuestra calculadora de meses de caja.
No. Es información general y orientación sobre qué programas existen y qué suelen exigir. Los requisitos, los plazos y las cuantías los fija cada convocatoria y cambian con frecuencia, así que confirma siempre en la fuente oficial antes de decidir, y consulta con un profesional para tu caso concreto.
El dinero público no diluye. Pero llega tarde si lo pides tarde.
Ver el mapa de ayudas →Esta página es información general y orientativa, no asesoramiento fiscal, legal ni financiero. Los requisitos, plazos, cuantías y condiciones los fija cada convocatoria y cambian con frecuencia: confirma siempre en la fuente oficial del organismo correspondiente antes de tomar decisiones, y consulta con un profesional para tu caso concreto. Madrid Ventures no tramita solicitudes ni garantiza la concesión de ninguna ayuda.